La revolución del punto

Un día el punto se cansó de ser punto. Harto ya de ser siempre el responsable y el culpable de que las oraciones no tuvieran continuidad porque a algún cretino se le ocurría que la idea tenía que morir ahí, le puso punto final a su desdicha. Cada vez que el lector cerraba el libro, él se corría un poco a la derecha. La primera noche sólo fueron dos palabras. Al no escuchar reclamos por parte del lector, la noche siguiente se corrió diez más. Y después cincuenta, cientoveintidos y el jueves doscientascuarentaycuatro. No hizo caso a las objeciones de los otros puntos y hasta los obligó a que lo siguieran acusándolos de mediocres y sometidos. El problema surgió cuando se dio cuenta que se estaba aproximando a la página por la que iba el lector. Para que la revolución fuera un hecho, tenía que llegar al final antes de que el lector terminara el libro. Sabía que ponía en riesgo su ancestral prestigio ante las grandes editoriales, que los más importantes escritores iban a señalarlo y a condenarlo para la eternidad. Pero no le importó. Entonces juntó valor y avanzó y avanzó. Saltó comas, pronombres personales y larguísimas párrafos. Pisó palabras como separándolas en sílabas. Derribó acentos. Coimeó interrogaciones. Se burló de todos los signos de exclamacion y se fugó para siempre dejando la historia sin final.
Es el día de hoy que ese libro nadie pudo terminar de leerlo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: