El gusto es mío

Si hay algo que no me gusta es hacer las cosas por obligación. Cuando me dicen tenés qué. Y ese qué no va con tilde, pero lo pongo así para que suene más qué. Ahora resulta que me obligan a hacer una lista anotando las cosas que me gustan. ¿Acaso no tienen cosas que les gusten y necesitan de las mías? Hay un sentido de pertenencia con ese tipo de cosas, que cuando le gustan a demasiada gente tengo miedo que empiecen a desgustarme. Así que acá me tienen, traicionándome y contándole a todos esto que no debería. Pero advierto que si alguno les gusta mis mismas cosas, seguramente no les gusten tanto como a mi. 

De las tantas cosas que me gustan, caminar atrás de los señores que fuman pipa para ir oliendo el humo que desperdician, está entre mis preferidas. Me gusta sonarme los dedos de las manos y que la gente se siga mandando postales. Y también sonarme los dedos de los pies. Me gustan los cuadros de colores que se forman cuando los verduleros acomodan los cajones de frutas. Que todos se rían cuando hago un chiste y saber que voy a llegar a viejo. Me gusta la música clásica, el folklore, el rock, la cumbia y el tango. Y el tango también. Me gustaría que la h no fuese muda o que alguien se digne a inventarle un sonido. Me encanta putear y más de uno va a coincidir conmigo: todos deberían putear un poco más. Pero nada de puteadas educadas sino puteadas con una pe bien grande. Me gusta que toquen timbre en casa cuando no espero que toquen timbre en casa. Me gusta escribir pero más me gusta leer. Quedarme dormido y acordarme lo que sueño. Aunque a veces me gusta más escribir que leer. Vivir todo el año viajando por el mundo y poder tomarme al menos quince días hábiles para ir a trabajar. El olor a nafta y a naftalina. Y el olor a mandarina también porque me recuerda la hora del recreo en la primaria. Me gusta cuando a la gente le combina el nombre con su cara: no te podés llamar Ramón y tener cara de Gustavo. Empezar a hojear las revistas de atrás para adelante. Me produce muchísimo placer ponerme de frente a un ventilador, hablar y escuchar como se deforma lo que le digo. Me gusta lo salado y creo que lo dulce es más un clisé en el mundo de los antojos. Encontrar plata y no devolverla. El huevo frito, el color del huevo frito, el sabor del huevo frito, mojar el pan en huevo frito, y que por suerte no a todo el mundo le guste el huevo frito. Me gusta cuando la gentesejunta y que todos pensemos diferente. Ir a un café y encontrar una mesa contra la ventana. Que no me guste el frío así me gusta el calor. Me gusta reconciliarme pero es una pena que antes tengamos que pelearnos. Que el blanco sea un valor y poder usarlo sin pagar un centavo. Que los que no pueden viajar vayan a los aeropuertos a ver cómo despegan los aviones, y que do re mi fa sol la si se ordenen de tal manera que nos den ganas de ponernos a bailar. Me gusta hablar solo y darme cuanta que a veces me contesto. Pero lo que más me gusta es que puedo enumerar cosas que no me gustan tanto, pero cuando las escribo pareciera que si.

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