Archivos Mensuales: octubre 2012

UN DIA CLASICO

Hoy te despertaste más temprano que de costumbre. Y aunque tengas experiencia en esto de los días clásicos los nervios no te dejan pegar un ojo. Si abrís la ventana y algo amarillo te encandila, creés que es un mensaje divino anunciando que esta noche no saldrá la luna y habrá sol eterno. Si llueve te conformás pensando que por algo será; que las grandes epopeyas de la historia fueron mucho más épicas cuando se empaparon de lluvia y los soldados se embarraron el alma en el campo de batalla. Los días como hoy deberían ser feriado, y por decreto sólo deberíamos leer el diario con la radio pegada a la oreja mientras hacemos zapping en la tele buscando cualquier noticia acerca de nuestro equipo. Te cambiás y pensás si lo que te estás poniendo no lo habrás usado algún día que hayamos perdido. Mirándote al espejo te recordás que hoy más que nunca hay que cuidar las palabras. Que es preferible no gastar a nadie de la contra antes de tiempo a ver si mañana…si, eso. Mejor ni pensarlo. Las horas previas al partido se hacen eternas, como esos dos minutos de alargue que marca el árbitro cuando tu equipo gana por la mínima diferencia. Te invade la ambigüedad y pensás para qué mierda te gustará tanto el fútbol si estás sufriendo como un condenado. Imaginás los dos escenarios posibles y de pensarlo te agarra taquicardia: porque perder un día como hoy, un partido así, un clásico, es como perder a un pariente. Y si ganás, sos tan loco que te da nosequé cargar a los otros, pensando que la próxima te puede tocar al revés y no quisieras sufrirlo. Hoy tu cabeza va a ser una videocasetera que la vas a rebobinar mil veces repitiendo esos goles que más te convienen. Hoy el menú de todos los restaurantes debería ser choripan y sólo debería escucharse murga. Vas a creer en todos los santos, en todas las religiones y no te va a hacer falta pasar delante de una iglesia para persignarte. Hoy es San Diego, San Blas y San Martín. Quisieras vivir en Roma, Palermo o en Virreyes. Que salga el diez a la cabeza aunque el siete sea tu número preferido. Aunque no hayas cambiado un pañal en toda tu vida, hoy sos papá. Podrás tener título de abogado, doctor o ingeniero, pero de a ratos te convertís en periodista y te imaginás la tapa de todos los diarios de mañana. Así que tené tu gorrito, una bandera y un paraguas a mano porque hoy es un día especial. Tu equipo juega un clásico. Ni más, ni menos.

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